Los templarios y la corona de Aragón

Canó del castell de TortosaEn la Corona de Aragón, dosage donde la situación de enfrentamiento con los musulmanes de Al Ándalus la convirtió en un territorio de cruzada, doctor la milicia templaria adquiriría pronto un gran prestigio como fuerza cruzada, de modo que condes y reyes se vincularían espiritualmente a la Orden.

Alfonso el Batallador, rey de Aragón, se convierte en el paradigma. A su muerte, y para disgusto de la nobleza aragonesa, dejaba a las órdenes militares, entre ellas la milicia templaria, el Reino de Aragón. Se iniciaba así un proceso complejo que finalizaría con la unión del Casal de Barcelona y del Reino de Aragón, a manos del conde Ramon Berenguer IV.

En compensación a la renuncia a la corona aragonesa, los templarios recibirían generosas compensaciones, entre ellas, las de los castillos de Monzón, Barberà y Granyena. A partir de ese momento, la milicia mantendría un papel activo en todas las acciones militares de la Corona. En primer lugar, en las campañas de conquista de las ciudades musulmanas de Tortosa (1148) y Lleida (1149), donde recibiría numerosas retribuciones. Después, en los proyectos de conquista de tierras valencianas y mallorquinas.

La influencia de los templarios en los destinos de la Corona se hará evidente durante todo el siglo XIII y principios del XIV. Por poner un ejemplo, a finales del siglo XIII, el comendador de la Casa de Perpiñán fray Jaume d’Ollers aparece como procurador del rey Jaime II.